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El campo, un objetivo que la tecnología no puede obviar

La tecnología avanza a pasos agigantados, pero esta no arribó a todos los sectores de la economía con la misma intensidad

29/11/2017       Compartir  

Constantemente se habla de los avances de la tecnología a pasos agigantados. Pero vale aclarar que esta no arribó a todos los sectores de la economía con la misma intensidad y sino que, en muchos de ellos, queda un largo camino por recorrer. ¿Por ejemplo? En el agro. Si bien es cierto que en los últimos tiempos se conocieron programas y aplicaciones que les facilitan la labor a los productores o que optimizan sus recursos, así como también, que en la Argentina se crearon, en el último año y medio, unas 150 start-ups vinculadas al agro, cuyo eje central es brindarles soluciones al sector, resta mucho por hacer.

Y los datos parecerían confirmarlo. La agricultura, entre las principales industrias, es, actualmente, "la menos digitalizada", de acuerdo al índice de digitalización que formula McKinsey Global Institute. Al mismo tiempo, la consultora presentó otro estudio en el que afirma: "El 57% de las actividades agrícolas son automatizables en la actualidad". Esto quiere decir, que la industria tecnológica tiene el gran desafío de conseguir avances que signifiquen beneficio directo para las cadenas de valor en su totalidad, así como también, que su implementación sea de forma tal que los productores la puedan adoptar de manera ágil y eficiente.

Lo que hay

Desde hace un tiempo, los mayores avances tecnológicos vinculados al agro se dieron en los insumos básicos, como por ejemplo, las semillas, agroquímicos e inoculantes, y sin dudas seguirá siendo un campo de novedosos desarrollos. Mientras que ahora, con el avance de la robótica, Internet e imágenes aéreas, por poner algunos ejemplos, el abanico de opciones que tienen los productores para mejorar su rendimiento se amplió de forma significativa.

¿Algunos ejemplos? Aplicaciones, páginas web y sensores que le permiten al productor monitorear sus cultivos, el riego, y hasta el ganado. Todo esto, desde cualquier dispositivo móvil. Un ejemplo es la aplicación desarrollada por ZoomAgri, que permite sacar fotos para medir la calidad comercial de cereales y oleaginosas con imágenes. Además, están trabajando en un proyecto para que acopios y la industria hagan esto mismo, con dispositivos que sacan fotos. "'Comúnmente, se llama ‘visteo’ cuando un perito hace ese trabajo. Nosotros lo simplificamos, y con una foto solamente, le aceleramos el trabajo. Pero nuestro objetivo no es reemplazar al perito, sino todo lo contrario, queremos poder llegar a estimar calidades en lugares donde no se hace nada”, aseguró el co-fundador'", de acuerdo a una publicación de InfoCampo. 

Otro caso es el de la firma CTM DATA, que diseñó un sistema de monitoreo de ganado en tiempo real, a través de un cinturón que registra datos del animal. De esta forma, se pueden obtener datos su comportamiento las 24 horas del día, como por ejemplo, cuándo está recostado, comiendo o caminando. Gracias a estos datos, que se procesan en los collares, la app genera un informe, que luego recibe el productor, vinculados al estado del animal. De esta forma, puede estar al tanto de si un animal está entrando en celo o si tiene riesgos de enfermarse y así, mejorar la información para la toma de decisiones de los tamberos para que al final se traduzca en una mayor productividad.

La robótica aplicada también dijo presente en el campo, y ya existen algunos dispositivos que fueron diseñados para el cuidado del ganado e incluso otros para combatir malezas resistentes de manera mecánica. Estos últimos, una vez que detectan la maleza, ya sea a través de un satélite o drone, envía un robot al lugar para controlarla, ya sea aplastándola, calentándola con un láser para neutralizarla, o bien, arrancándola o cortándola. En el caso de la agricultura extensiva, ya existe el primero de ellos y se llama Lady Bird, que funciona a partir de energía solar y, por medio de láser, cámaras y sensores infrarrojos, detecta la maleza y, con un brazo mecánico, las saca o aplica algún producto para combatirla.
Y, para el desarrollo de productos, existen las ya más conocidas tecnologías de edición genética, que permiten cortar un punto específico de secuencias del ADN, concentrarse en una característica específica y lograr productos de buenos rendimientos para zonas geográficas y condiciones particulares.

Un largo camino por recorrer

Los casos mencionados arriba son apenas una muestra de lo que existe en el mercado. Y aún queda mucho camino por recorrer en cuanto a desarrollos tecnológicos pensados para el campo. Como ya se dijo, la agricultura es, entre las industrias principales, "la menos digitalizada". La consultora McKinsey llevó a cabo otro estudio, titulado "Human + Machine: Una nueva era de automatización en la fabricación", que se propuso evaluar el potencial de automatización de las principales industrias a nivel mundial, así como también analizar las fuerzas que determinan cómo y por qué se implementa o no la automatización. En esta evaluación integral sobre el potencial para la automatización, la agricultura ocupó el cuarto lugar, con un 57%, detrás de los servicios de alojamiento y alimentación (73%), fabricación (60%) y transporte y almacenamiento (60%).

Para la agricultura, la actividad física supuestamente "impredecible", tiene un 40% de potencial de automatización. Cabe destacar que las calificaciones apenas se basaron en la tecnología existente, sin especulaciones sobre los posibles avances tecnológicos que puedan surgir a futuro. Esto significa que el 57% de las actividades agrícolas son automatizables en la actualidad. Pero ese porcentaje seguirá creciendo.
El gran desafío es para la industria tecnológica. Debe aprovechar al máximo sus herramientas para brindarles a los productores agropecuarios herramientas que les permitan eficientizar su trabajo. Para ello, deberán estar al tanto de los problemas que hoy aquejan al sector para brindarles soluciones prácticas, sencillas y aplicables.