Info Rural


Una cobertura por índices, un proyecto para reflotar al agro

Cada año las inundaciones afectan en mayor medida a los productores. En este contexto el Ministerio de Agroindustria está trabajando en un plan piloto de cobertura de riesgo para mitigar el impacto.

08/11/2017       Compartir  

El agua es un problema para el campo en estos días y ya no es novedad. Las cifras del sector no son para nada alentadoras. Según consignó a la Revista Chacra Dardo Chiesa, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), en agosto, las pérdidas reales que estimaban desde la entidad representaban el 20% de la superficie sembrada para la campaña, tomando los ciclos de campañas fina y gruesa.

A comienzos de septiembre, el diario La Nación, informaba que, de acuerdo a la entidad representativa de las sociedades rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), las inundaciones que afectaron a buena parte de la pampa húmeda “perjudican gravemente al 25% de la agricultura nacional y al 26% de la producción ganadera vacuna del país”.

Para ser más específicos, la superficie con trigo que se perdió a raíz de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires fue de 250.000 hectáreas, de acuerdo a un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. En el caso de la provincia pampeana, la superficie con trigo que no se cosechará equivaldría a 35.000 hectáreas.

Ante este panorama desolador, la principal herramienta del Gobierno Nacional es el fondo de emergencia agropecuaria, que viene desde 2009 y está fijado por ley en $ 500 millones.

El fondo de emergencia incluye algunos beneficios como aportes no reembolsables para gastos de inversión que reduzcan la vulnerabilidad de los pequeños productores agropecuarios, así como también, asistencia técnica y financiera para gastos de operación que permitan recomponer la capacidad productiva, con preferencia a productores familiares con pequeñas escalas de producción, entre otras bondades que se enumeran en la Ley 26.509.

Pero en la práctica, el fondo, literalmente, no alcanza. Y es que, por poner un ejemplo, apenas iguala al 0,17% del valor bruto de la producción de soja en 2015, es decir, 33.000 hectáreas de la superficie sembrada. Mientras que, si se toma al maíz como referencia, es el 0,47% (22 mil hectáreas), cuando hoy son más de 250.000 las hectáreas afectadas solamente en la provincia de Buenos Aires.

Y a esta insuficiencia hay que sumarle otro problema, y es que los fondos no llegan de manera directa a los productores sino que fluye a través de canales gubernamentales, desde el Gobierno Nacional hasta los municipales, pasando por los provinciales. Siendo estos los encargados de administrar esos montos para la restauración de caminos y carreteras, y demás infraestructura damnificada.

En 2012, Ricardo Buryaile, actual Ministro de Agroindustria, afirmaba en referencia al fondo, que se trata de “Una cifra irrisoria teniendo en cuenta que el Estado recibe entre 8.000 y 10.000 millones de dólares por año en concepto de retenciones” . 

Una prueba piloto

El panorama descripto más arriba no es una excepción. Sino que, cada año, las inundaciones, en mayor o menor medida, afectan a los productores. Es por ello que, desde el Ministerio de Agroindustria se está trabajando en un plan piloto de cobertura de riesgo.

¿En qué consiste? De acuerdo a fuentes del Ministerio de Agroindustria, se trata de una prueba piloto que incluye a 30 municipios distribuidos en distintos puntos del país a los que se les brindará una cobertura contra inundaciones y sequías gracias a un contrato cerrado con el Banco Mundial (BM). En una primera instancia, será destinado a la siembra de las primeras 50 hectáreas de maíz, para productores de hasta 150 hectáreas, que podrán recibir el 100% de la prima, de entre un 3,5% a 4%. Mientras que, para productores de mayor envergadura habrá coberturas, pero no serán del 100%, de acuerdo a los detalles que brindó Rossi, al tiempo que aclaró que la idea es enfocarse en los productores "más vulnerables".

¿Cuál es la novedad del instrumento? Predice situaciones de sequías o precipitaciones, al tomarse como referencia parámetros predeterminados (series históricas) e indicadores satelitales. De esta manera, la cobertura se dispara para aquel municipio en que se superan los parámetros establecidos. Y, de acuerdo a lo que informan desde el Ministerio, en un futuro la cobertura sería por lotes.

Se estima que cerca de 6.000 productores se darán de alta en el aplicativo, desde la web, y que la intención, en caso de que ocurran estos eventos, es cubrir el 100% del costo de insumos que tiene el productor al implantar una hectárea de maíz, cuyo costo ronda los u$s 500 por hectárea.

De esta forma, se deja de lado la implementación de un seguro multirriesgo. Y es que, como explica el periodista Matías Longoni en el portal Bichos de Campo, la alternativa de contratar un seguro como el de los autos, pero para el campo, resulta “prohibitiva” por sus costos. Según asegura, desde los despachos del Ministerio de Agroindustria se estima que tener un seguro agropecuario que incluya sequía e inundación tendría un costo de entre 4.000 y 5.000 millones de pesos solo de prima. “En tiempos de emergencia fiscal, imposible destinar tanto dinero”, remata. Mientras que, la figura de cobertura por índices le permitirá a Agroindustria destinar el presupuesto acotado que tiene, de unos 50 millones de pesos, para este plan piloto, y evitar así que la prima sea excesivamente onerosa. Y, gracias al acuerdo con el Banco Mundial, será este organismo el que licite una cobertura entre las reaseguradoras internacionales, el dinero rendirá más en caso de producirse una emergencia agropecuaria como una sequía o inundación.